SISTEMAS ESTRUCTURALES

AIV Primer Cuatrimestre

La estructura es uno de los elementos fundamentales en la definición de la cualidad de un espacio y de sus dimensiones, sus proporciones y su iluminación. La arquitectura sudamericana nos ofrece una gran tradición de colaboración entre arquitectos e ingenieros, cuyos resultados fueron desarrollos e innovaciones estructurales, que definieron el carácter y la postura urbana de las obras.

A los sistemas tradicionales de aproximarse a los problemas de las estructuras, se suma hoy la posibilidad de experimentar con herramientas digitales de diseño y calculo estructural de manera paramétrica. Aprovechando la capacidad de cálculo de las computadoras, las estructuras pueden volverse más complejas, más flexibles y más eficientes.

El curso propone una aproximación intuitiva y conceptual a diferentes sistemas de estructuras con el fin de comprender su funcionamiento, su potencial para generar espacialidades y sus limitaciones. En simultáneo, se estudiaran fundamentos básicos de software paramétrico para diseño digital de sistemas estructurales.

En el ejercicio inicial que se desarrollara en colaboración con la Ing. Carolina Fainstein, se integrarán estas dos especialidades -diseño estructural y diseño paramétrico- en el proyecto de una cubierta de grandes luces. Se estudiaran las reglas internas del sistema, su capacidad de aceptar alteraciones y de ofrecer diferentes grados de permeabilidad a la luz.

A partir de esta exploración, se proyectará una terminal de aeropuerto de mediana escala en el que el diseño estructural deberá articularse con las funciones específicas del programa, y con un paisaje y un clima particular.



EDIFICIOS EN ALTURA Y TEJIDO URBANO

AIV Segundo Cuatrimestre

Desde el surgimiento de los primeros edificios en altura, aparecen en la teoría arquitectónica diversas maneras de pensar la relación de los edificios en altura con la trama urbana. Los arquitectos del movimiento moderno europeos ven en las torres la posibilidad de concebir un tipo totalmente nuevo de ciudad. La idea de tabula rasa y la tipología de edificio en altura permiten pensar una nueva relación entre espacios habitables, áreas de circulación y zonas de recreación; nuevas vinculaciones entre arquitectura y naturaleza y una nueva distribución de espacios entre edificios, peatones y automóviles.

La idea de torre es tomada en Europa por las vanguardias modernas como forma contrapuesta a la trama urbana tradicional: una nueva tipología con la capacidad intrínseca de solucionar los males de las ciudades existentes y de permitir la adaptación de la arquitectura a las nuevas tecnologías de transporte en pleno desarrollo en la época.

En sus conferencias en Buenos Aires de 1929, Le Corbusier describe a la ciudad europea como una trama laberíntica en planta, pero de altura homogénea. Queda claro que no hay lugar en este esquema para construcciones en altura que se articulen con el tejido existente. Por el contrario, en las mismas conferencias, Le Corbusier describe a la ciudad americana como una grilla rigurosa en planta, pero con enormes variaciones en su sección o desarrollo en vertical.

Mientras en Europa las torres eran el instrumento del que se valen las vanguardias para formular una crítica a las ciudades existentes, en Estados Unidos desde las últimas décadas del siglo XIX, funcionan como instrumento del capital y de la especulación inmobiliaria. Su construcción se da dentro de un tejido urbano en pleno proceso de consolidación. Su aparición no es posterior a la definición de esta trama, sino simultánea. El loop de Chicago a partir de 1880 y la isla de Manhattan desde principio el siglo XX son el resultado de este proceso de consolidación en el que intervienen los edificios de gran altura. Las torres no reemplazan así a la trama sino que se encuentran imbricadas en ella. Y estas torres presentan rasgos diferentes a las propuestas por los arquitectos modernos europeos: sus características dominantes no son la pureza estética ni la expresión de su técnica constructiva, sino los elementos que las vinculan al volumen ya construido de la ciudad y a su código de ordenación: basamentos, cuerpos salientes y entrantes, líneas de cornisas, retiros y remate. Mientras que en las zonas de torres construidas en las ciudades europeas el programa es exclusivamente de oficinas -con un pequeño componente comercial-, las torres construidas en las ciudades americanas se destinan tanto a oficinas como a vivienda y combinan muchas veces programas diversos.

En Buenos Aires existen ejemplos de ambas formas de entender la relación entre torres y trama urbana. Por un lado proyectos como Catalinas Norte y Sur a fin de los años 60, y la reconstrucción de Puerto Madero en los años 90 son ejemplo de concentración de torres fuera del casco urbano consolidado y de la aparición de un nuevo tipo de tejido urbano. Por otro lado existen también numerosos ejemplos de torres construidas en medio del tejido y que establecen vinculaciones de distinto tipo con la trama urbana que los rodea: a través de pasajes peatonales que introducen las veredas en sus plantas bajas -el Palacio Barolo o las Galerías Jardín-, mediante volúmenes salientes que se vinculan a edificios vecinos existentes -el edificio Mihanovich, el edificio Comega o el edificio Panedile- o a través de la distribución de sus retiros y escalonamientos en relación a sus vecinos –el edificio Kavanagh o el edificio Safico-, por citar solo algunos de los más emblemáticos. Las torres están hoy en Buenos Aires en el centro del debate: grupos de vecinos que buscan preservar ciertas cualidades barriales en aéreas cercanas al centro de la ciudad -hasta hace poco de baja o media densidad- las ven como su principal enemigo y como una amenaza a sus estilos de vida. Arquitectos y ambientalistas por otra parte, ven la densificación del área central de la ciudad como un hecho positivo y como la única manera de evitar el derroche de energía y recursos naturales que significa trasladar diariamente una enorme cantidad de habitantes desde los suburbios hacia sus lugares de trabajo en el centro. La torre es el instrumento por excelencia de este proceso de densificación.

En este contexto de debate cultural, en el que intervienen factores políticos, ambientales y económicos, el curso propone explorar relaciones posibles entre proyectos de edificios en altura y el tejido de distintas zonas de la ciudad.